jueves, 27 de octubre de 2016

VICTOR HERNANDO PRESENTA UN NUEVO NÚMERO DE MOVIMIMO. (Parte II)

Los  veintitrés artículos ofrecen variadas miradas sobre diferentes temas que hacen a la creación y puesta en escena del teatro de  mimo. Más allá de la calidad y experiencia de los autores, resulta interesante señalar que  ellos proceden de diferentes países (Argentina, Brasil, Canadá,  Chile,  Colombia, Ecuador, España, Francia, Italia, México) y representan diferentes líneas estéticas (Escuela Internacional de Mimo y Teatro Gestual Nouveau Colombier, Escola de Teatro da Universidade Federal da Bahía, Centro  Moveo 6,  Escuela Latinoamericana de Mimo y Teatro, EscenaFísica, Cuerpo de Creación Escénica,  Cía. Teatro  Gestual  Chileno,  Cía. Les  Éléphants Roses,  Cía. La  Casa del Silencio). La riqueza del enfoque los trabajos compilados por Víctor Hernando trasciende, sin duda, la organización temática que propongo en este comentario.
1)      Análisis de procesos de puestas en escena
El actor chileno  Pablo  Abarca encara sus reflexiones sobre el espectáculo  “El despertar de un Kloketen”, desde un privilegiado sitio como integrante del elenco. No siempre los comentarios de las puestas resultan útiles a los lectores, sobre todo si no las han presenciado; en este caso su lectura es enriquecedora, porque lo que fundamentalmente describe y comenta es el proceso  de una “experiencia inédita”: un mimodrama/ritual dirigida por un argentino (Víctor Hernando) y un chileno (Ricardo  Gaete), ensayada por ambos en sus respectivos países y sólo puesta en común poco antes del estreno. Este artículo se completa  con “Del boceto a la puesta en escena. “El proceso de creación y ensamble de Kloketen” del citado Ricardo Gaete, autor de la puesta en escena de este mimodrama en el  2014. “La dramaturgia en télémimos” de Tania Hernández (México-Canadá) ofrece una descripción pormenorizada del proceso de creación de cada uno de los télémime por ella presentados, al tiempo que  analiza el papel  que juega la improvisación  en ellos, y su búsqueda de superar  los clichés respecto de la oposición femenino/masculino.
2)      Reflexiones metodológicas
 Juan  Carlos Agudelo Plata y Ángela Valderrama Díaz, quienes integran la Compañía la Casa del Silencio (Bogotá, Colombia) en “La creación del personaje en el teatro gestual”, explican  detalladamente el método creativo de ese grupo dirigido por Diana Lucía león, quien capitaliza su experiencia en el teatro, la danza y el trabajo con la máscara neutra y el gesto.  Y se detienen en desarrollar en qué consiste el trabajo sobre las acciones físicas, los personajes reales, urbanos y cotidianos, la emoción, la técnica y los dinamoritmos. El actor, autor y director Daniel Berbedés a partir de su itinerario Argentina/ Brasil/ Argentina,  en  “Mi versión del teatro físico”, explica su elección de un teatro marcado por el eclecticismo y el porqué su rechazo de los moldes (en el caso del mimo, el “molde Marceau”) en favor de un Teatro  Físico que aúne la riqueza dramática y expresiva y respete la libertad para transitar e incorporar diferentes manifestaciones artísticas. 
3)      Lo verbal y lo no verbal
Discípula de Marcel Marceau, Florencia  Ávila, actualmente directora artística de la Cía.  Les Éléphans Roses, en París, nos introduce en la posibilidad de una  “Escritura sin palabras”. Para ello plantea y responde de modo claro, conciso y didáctico a dos interrogantes: uno, si puede hablarse de una dramaturgia en el  Mimo; y dos, si es posible definirla. El artículo de Pablo Bontá, “Una obra escrita en acciones” busca responder a dos interrogantes: ¿Cómo un intérprete aborda una obra desde la acción corporal? Y ¿Cuáles son sus herramientas? Para ello propone cinco ítems: la articulación de acciones y movimientos, que deben ser fijadas por el intérprete “sin perder detalles”, la precisión y proyección a la hora de comunicar “un discurso hecho de acciones”, la  actitud, el manejo del gesto y el diálogo corporal.  Cada uno de estos temas es desarrollado con claridad y concisión. Por su parte el mimo, actor y profesor de actuación y expresión corporal ecuatoriano Luis Augusto Cáceres Carrasco se focaliza en los dos grandes ejes que reconoce en la producción poética corporal, la narración y la evocación. Con el título de  “Introducción a la gramática corporal y la dramaturgia del actor” su trabajo desarrolla las propuestas de  Petronio  Cáceres  Arteaga (traslado de unidades mínimas del lenguaje a la expresión corporal) y de Etienne Decroux (los dinamorritmos) y propone claves para lograr una dramaturgia del actor.
Varios temas teóricos con desarrollados por Gonzalo Cid Neira, actor director  e investigador creador de la  Cía. Teatro  Gestual  Chileno y  Gonzalo  Chávez  Raddatz, uno de sus integrantes, en “Dramaturgia escénica y actoral del mimo”: qué se entiende por dramaturgia del mimo, los alcances de la sinonimia actor-mimo y los principios que lo conectan con el mimo clásico, la importancia del contexto, la técnica y la metodología en el marco del proceso creativo, y la importancia del universo sonoro. Finaliza con la descripción de su opción metodológica “La línea del  Cuerpo Significante”.
4)      La herencia de Marcel  Marceau.
 Patrizia Iovine en “La magia eloquente del gesto” (artículo en italiano) revaloriza este código comunicativo a partir de la aparición de Marcel Marceau y su concepto del mimo un artista completo, como artista del silencio, como acróbata de los sueños. Las ideas de la autora sobre este creador pueden conocerse con amplitud en su libro Marcel Marceau, la poética del gesto. José Piris en  “El misterio del arte Mimo en el  Teatro reconoce como  “legendario” el número  “Las edades de la vida” del creador Marcel Marceau, del que fuera su discípulo, y  describe al cuerpo como una metáfora del universo, generadora de  una poesía visual que no necesita de un argumento teatral ortodoxo. Propone desterrar el sentimentalismo que opaca  la acción y tener en cuenta las diferencias entre el actor/mimo autor de sus propias obras de aquellos que se basan en textos ajenos.
5)      Dramaturgia del mimo.
Adriana Garibaldi en “Espacio y pre-expresividad Consideraciones sobre los elementos dramatúrgicos del mimo” combina sus reflexiones teóricas sobre la especificidad del mimo, el cuerpo y la expresividad, la relación entre el conflicto y el imaginario, con una serie de ejemplos tomados de espectáculos de artistas consagrados como  Buster  Keaton, Jean Louis Barrault y James Thiérrée. Este tema también es eje del artículo de Víctor  Hernando, “La presencia y la ausencia”, que invita a reflexionar sobre  el empleo de términos como representación  y presentación, espacio y tiempo, acción y narración, gesto y movimiento, no sólo a partir de su propia experiencia como director y pedagogo, sino de las definiciones dadas por distintos investigadores y artistas como  Decroux, Lefebre,  Elizondo o Greimas.
El polémico artículo de Alberto Ivern, “El drama de la mimodramaturgia”  propone el desafío de  “pensar con el cuerpo y convertir el pensamiento en una conciencia de mis emociones”; critica la pobreza argumental que alimenta el mimo y, tanto la imitación servil, como las  -para él- supuestas innovaciones como la yuxtaposiciones de lenguaje. Sus respuestas a estos problemas se hallan presentadas de modo exhaustivo en su libro El arte del mimo. María Eva Posadas relata sus experiencias como autora (la palabra indispensable para estructurar la obra). “Escribir dramáticamente no es describir acciones” y sus búsquedas a la hora de  “clarificar y desarrollar la tarea de dramaturgia que cada mimo puede  ejercer”. Advierte sobre el peligro de reducir la dramaturgia del mimo a una didascalia o un soporte ayuda memoria,  y propone el ejercicio de una escritura que permita  distinguir mejor el conflicto y afinar la comunicación.“Sobre la mimografía”, de Ayelén  Sardu, analiza el porqué de la atracción del mimo  a partir  de entender el cuerpo como punto de partida y  como punto de llegada, asociado  a la emoción y la evocación. Plantea  el papel de la escritura y por eso habla de  “mimografías” (guión en código mimo, forma de plasmar una idea). En su caso la escritura como guión resulta posterior al trabajo físico, y si bien reconoce no hay una receta  para escribir en mimo sugiere un formato de escritura o de partitura de acciones. Finalmente, el artículo del dramaturgo Luis  Sáez, “¿Será posible una dramaturgia para mimos?,  se articula sobre  una serie de planteos iniciales que implican una seria reflexión sobre temas conceptuales como, por ejemplo, clarificar cuál es el sentido de  “dramaturgia “ en el teatro de texto y en el mimo; y si se pueden reconocer códigos comunes entre ambos. Sus reflexiones teóricas se completan con los ejemplos de las búsquedas realizadas por el  Periférico de  Objetos, la  Cía. Buster  Keaton y de Juan Carlos  Carta.
6)      Importancia de Étienne Decroux.
Sophie Kasser (Barcelona) revaloriza las enseñanzas  de  Decroux en  “El mimo corporal al servicio de la creación”, en especial la articulación corporal para dar amplitud a la articulación de acciones y el uso adecuado del  “dinamo-ritmo”. Pero no se limita al análisis descriptivo de su repertorio sino  que sitúa al  “cuerpo pensante” (que parte de una realidad física para llegar a una  realidad mental) en paralelo con las propuestas plásticas de sus contemporáneo (Picasso y Braque). Desde Chile, Lissy Salinas Bustinzza, describe el tipo de arte que propone el Mimo Corporal, sus posibles cruces con la palabra y con la danza. Hace suya la consigna  “el cuerpo termina lo que el pensamiento y el lenguaje no pueden”.
Georges Mascarenhas -actor, docente y director teatral- se refiere a los desafíos que implica la aplicación de la teoría de Decroux en una ciudad como Bahía a partir de su experiencia en Londres con discípulos de este artista y su realidad como residente en esta ciudad. “A mímica corporal dramática” (artículo en portugués) se organiza en tres ejes: la relación entre reproducción, repetición y transculturalidad (entendida esta como las “interconexiones entre diversas culturas caracterizadas por relaciones de hibridación”-mi traducción). Resulta revelador su análisis de las tensiones  entre la mímica corporal y las características culturales locales.  Martín Peña Vázquez también parte de los principios de  Decroux en “Un nuevo teatro basado en la dramaturgia del cuerpo” apuesta a la construcción del “cuerpo pensante”, una construcción físico-dramática de una gran escultura en movimiento. Y considera que el cuerpo  independientemente de la simplicidad del argumento es  capaz de proyectar  estados complejos que incluyan aspectos sicológicos y filosóficos.
7)      Mimo y  clown
En  “Lecciones de una herencia innegable”, Hernán Gené, director, actor y pedagogo radicado en España (sin duda, por su larga trayectoria en el clown) se aparta de la especificidad del mimo, se enfoca en dos campos: la necesidad de conocer e investigar sobre la herencia recibida (la  Comedia del Arte es un hito), y la recepción (estrategias para provocar, capturar y mantener la atención de los espectadores. El mimo y  fundador de Mimame,  Festival Internacional de Mimos y Clowns de  Medellín, Elkin Giraldo H., en “Magia del gesto, poesía del silencio” sitúa la  verdadera pantomima en la línea de Artaud, , no como divertimento sino como representación de ideas y actitudes del espíritu, trascendiendo la imitación. Y marca las dificultades que acechan a este género, sobre todo la carencia de autores y cómo generar aquellos  que sean capaces de emanar  “poesía a través del silencio”.

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